16 de agosto de 2010

Alguien a quien amar.

Entiendo a los malos...
a los que hacen cosas horribles...
los entiendo.
Creo que simplemente son gente
que no tuvo otra alternativa.
Entiendo a los malos porque sé,
que simplemente, buscan a alguien
a quien amar...

Creo que nuestro corazón es
como un motorcito chiquitito
que todo el tiempo busca y
busca encontrar alguien a
quien amar. No se cansa
nunca. Aunque estemos
vencidos, él siempre busca y
busca, porque un corazón
necesita amar.

Creemos que lo que el
corazón busca es alguien 
que nos ame, pero no.
El corazón no es tan 
egoísta. Él sólo busca a
alguien a quien amar,
alguien que se deje amar. 

A veces nos pasamos
cincuenta cuadras,
equivocamos el camino.
Y el corazoncito sigue ahí,
incansable, diciéndonos:
"no es por acá". Pero no lo
escuchamos.

Sin embargo, al final, el
corazón siempre se hace 
escuchar. ¿Cómo ignorar
esos latidos que son las 
señales que nos indican el
camino? Uno puede estar
perdido, pero buscar el 
camino, ya es, en parte, 
encontrarlo.

Aunque te gane la
desesperanza, el dolor,
aunque creas que es
demasiado tarde,
buscá en tu corazón, buscá
en tu alma malherida. En
algún lugar, fuera de tu
burbuja, habrá alguien a 
quien amar. 

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