15 de agosto de 2010

Más tarde de lo esperado.

Los grandes momentos
de la vida son como un
despertar, están llenos de
sorpresas, de belleza,
de magia, de ternura.


Los grandes momentos de 
la vida vienen colmados de
corazones acelerados,
llenos de cosquillas en la
panza, de sudar en la 
manos, de ilusión.


Pero, en general, 
los grandes momentos
de la vida, ocurren
más tarde de lo
esperado.


Cuando lo que querés tarda
en llegar, el deseo crece, se
fortalece, y tu corazón se va
preparando para recibir eso
que tanto esperás.
Si no estás listo para lo que
deseás, es como comer una 
frutilla verde, es agria, no la
disfrutás.


Por algo ciertas cosas se 
hacen esperar.


Las cosas importantes
llevan tiempo, cuestan
trabajo, esfuerzo
dedicación. 


El deseo se vuelve fuerte
cuando uno se da el tiempo
de desear. Si entre el deseo
y la realización, no hay 
tiempo, el deseo se vuelve
debil, descartable.


Queremos todo rápido: la
comida ya, los resultados
ya, levantar el tubo del
teléfono y que un delivery,
nos traiga la felicidad,
ahora.


Saber esperar,
es saber desear.



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