15 de agosto de 2010

Un brote en el desierto.

Tener esperanza no es
desear, sino tener certeza
de que eso que querés,
tarde o temprano, va a 
llegar.


Vivir sin esperanza,
es estar derrotado antes
de intentarlo.


La esperanza no es un
deseo. Es una certeza.


Es el motor de la gente feliz.


La esperanza no es soñar lo
posible, sino soñar lo
imposible. Es prima 
hermana de la utopía. Es un
brote verde en el desierto.


Ahí, donde todo está
perdido, donde sólo hay
desconsuelo, desolación
y vacío, también hay
esperanza.


Porque la esperanza es lo
que queda cuando ya no
queda nada. 


La esperanza 
esta hecha
de futuro. 

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