13 de octubre de 2010

El despertador.

Todos le tenemos miedo a las
pesadillas... pero hay que tenerle
miedo a los sueños felices, porque
es de eso de lo que no queremos
despertar.


Somos cenicientas que borramos el numero doce
de todos los relojes, para que nunca llegue la hora
en la que la carroza se convierte en zapallo.


Vivir soñando es como tener una "tarjeta platino" sin
limite, y que nunca te llegue el resumen.


Si alguien te despierta cuando estás teniendo una
pesadilla, se lo agradecés. Pero si alguien te corta un
sueño feliz, lo querés matar, ¿no?


Si sos optimista, un realista te resulta pesimista. 


Claramente, todos odiamos al despertador,
pero qué sería de nuestra vida sin él.


¿Qué despierta un despertador cuando te despierta? 
Tus sentidos. Salís del sueño y empezás a ver, a escuchar,
a oler, a sentir.


Para poder despertar primero hay que desearlo.
Luego intentarlo. Y despues... dejar que ocurra.


Todos me preguntaban ¿qué te pasa? y yo les decía...
"estoy re dormida". Sin dudas, necesitaba un despertador. 





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