7 de enero de 2011

Primeros minutos sin pareja.

Primer impulso: Buscarlo con el plan de explicarle con calma que ha cometido un terrible error al dejarte.

Que pasara en realidad: A esta altura, tu idea de calma seria llorar de forma incontrolable mientras recitas poemas y le recuerdas los cien mejores momentos que pasaron juntos (como si él no los huebira vivido también). Y luego, antes de marcharte, le entregas todas las fotos y las flores secas con la esperanza de que las deje caer, te abrace y te ruegue que te quedes. Sin embargo, dado que ni tus lagrimas ni tu nariz que gotea y que te limpias en la manda resultan excitantes, el solo piensa en ir a jugar al fútbol con sus amigos… y lo que tu esperabas no ocurre.

Un consejo: Mantente alejada de tu ex. Solo por si no estas muy segura de lo que eso implica, por favor, abstente de hacer lo siguiente: llamar para saludarlo, llamar para decile que lo amas, llamar para oír su vos y cortar inmediatamente después de escuchar su “Hola”, escribirle un e-mail romántico, escribirle un e-mail odioso, para por su casa para ver como esta, pasar por su trabajo para ver si esta ahí, pasar por la casa de su mejor amigo para ver si ya se lo ha contado, y dejarle sus cosas en el umbral de su casa. En fin, hacer cualquier cosa que le demuestre que sigues enamorada de el.

Segundo impulso: Llamar a su mejor amigo, que también llego a ser amigo tuyo, y pedirle que llame a tu ex (si, ahora es tu ex) e interceda por ti.

Que pasara en realidad: Si bien esto puede parecer una excelente idea porque su amigo siempre te tuvo mucha simpatía, el sigue siento el mejor amigo de tu ex. Entonces, no importa cuantas veces te haya dicho que hacían una buena pareja y que eras una persona maravillosa, sigue siendo parte de la oposición. Si llamas y le dices: “Por favor, no le digas que te llamé” o “ Estoy bien” entre sollozos, lo mas probable es que, cinco minutos mas tarde, este repitiendo la conversación palabra por palabra a tu ex, sonándose la nariz cómicamente para imitar hasta el ultimo detalle. Y después hablaran del partido de esa noche o del de mañana. Esto también se aplica a su madre, su hermana, su tía abuela o cualquier otro miembro de la familia de tu ex.

Un consejo: No importa hasta que punto hayas creído ser parte de su circulo, el hecho es que, a partir de este momento, ya no están juntos. Su familia y sus amigos pueden lamentar no verte en la próxima fiesta, pero sus vidas continúan, y la tuya también. Por eso, hazte un favor y no los involucres. Probablemente ellos intervendrán por su cuenta y darías mejor impresión si no los obligaras.

Tercer impulso: Ahorcarte con el cable del secador de pelo o tomar una sobredosis de vitaminas masticables.

Que pasara en realidad: La idea te parece relativamente sensata en este momento. Dejarías una larga carta empapada con tu perfume preferido, en la que le dirías que no puedes vivir sin el. Te pondrías el vestido que mas le gustaba y el lloraría sin consuelo, suplicando que volvieras a su lado. Este plan aparentemente romántico –que tan atractivo se ve en las películas- no es nada practico. Por mas abrumado de dolor (ni hablar de culpa) que pudiera estar tu ex, ya no estarías para verlo. ¿Dónde esta la satisfacción? Además, el sentimiento de culpa se le pasaría y seguiría con su vida, y tu, enterrada.

Un consejo: Este plan maestro para vengarte de el será, sin ninguna duda, un fracaso absoluto, además de dejar atrás a muchos espectadores inocentes (como tus familiares y amigos), doloridos por tu súbita partida. Entonces, si llegas a tener esas ideas, quítatelas de la cabeza inmediatamente. Busca ayuda en quienes te rodean. Una vez que atravieses estos primeros momentos difíciles, el resto se acomodara solo. Date tiempo. Y si sigues con estas ideas a pesar de todo, consulta con un profesional.

Cuarto impulso: Vengarte… ¿Por qué? Porque el ah roto tu corazón, porque te juro que eras únicas, porque tal vez ya habías elegido la ropa para tu boda y habías practicado tu firma con su apellido en todos los cuadernos que tuviste a mano.
                                   
Que pasara en realidad: A pesar del proverbio que dice que la venganza es dulce, es demasiado pronto para empezar a planear la tuya. A esta altura, la vergüenza probablemente consistiría en incendiarle la casa o arráncale las uñas, una a una, con unas tenazas. Por mas traficantes que te parezcan todas esas ideas en este momento, ninguna acabara por dar lo resultados esperados. Con mucha suerte, te condenarían a diez años y el ni siquiera iría a visitarte.

Un consejo: Agéndate la venganza para mas adelante, cuando ya te sientas mas razonable y tu plan no concluya herramientas peligrosas. Cuando llegue ese momento, podrás distinguir entre cordura y locura y encontraras un estilo de venganza mas silenciosa, del tipo golpe bajo, en lugar de las que te podrían en la primera plana de los periódicos. Para golpearlo donde realmente le duele es tomar distancia y esperar a que todo esto se asiente. Una vez que hayas dejado pasar un tiempo, lo mas probable es que la venganza ya no te resulte tan atractiva. Seguramente habrá descendido en tu lista, mas abajo que sacar basura y limpiar la cocina. 

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