20 de febrero de 2011

-¿Te puedo pedir una cosa?
-Sí, dime.
-No te habitúes a mí
-¿Cómo?
-Que no te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad, ni a mis sonrisas, ni a mis besos, ni a mi olor. No quiero que te acostumbres a que te ayude con los deberes, ni a que hablemos de tus problemas, ni a que te escuche, ni a mi rabia, ni a reírte de las cosas que digo...No quiero que te acostumbres a como te miro o te dejo de mirar, no quiero que te acostumbres a mis palabras, a mis te quieros, a mis abrazos... No te acostumbres… enserio.
-¿Y eso a que viene?
- A nada simplemente algún día me cansaré, me iré y echarás de menos a esas cosas si estás acostumbrada.

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