20 de mayo de 2011


- ¿Qué te pasa?
- Nose como decírtelo…
- Intenta explicarlo o tampoco sabes como de costumbre.
- Es difícil pero haber… siéntate en el columpio, hazme caso, solo así lo entenderás.
- Ya estoy en el columpio ¿ahora que?
- Comienza a columpiarte, una vez cogido impulso, cierra los ojos… ¿notas esas cosquillas en el estomago? Bueno a mi no me hace falta para sentirlas. Las tengo cada vez que te veo, cada vez que te hablo, cada vez que oigo tu nombre.
- ¿De verdad? Nose que decir…
- No pero aun no acaba, no habrás los ojos, sigue cogiendo impulso, ahora… suelta una mano.
- ¿Qué? ¿tu quieres matarme?
- Hazme caso, confía en mi. Suelta una mano ¿has sentido esa sensación? Sientes que te vas a caer, se te corta el aire y se te acelera el corazón. Eso me pasa cada vez que te separas de mi, cada vez que te noto distante.
- Pero…
- No, no digas nada. No habrás los ojos, déjame impulsarte y solo habré los ojos cada vez que estés arriba y mira al cielo.
- ¿Y esto? ¿Cuál es esta sensación?
- Solo contigo siento que toco el cielo, siento que vuelo.
- ¿Tanto me queres?
- No te quiero, yo te amo. Debes entenderlo, porque pase lo que pase yo siempre voy a estar ahí. Aunque algún día nuestras vidas tengan que separarse, yo siempre estaré pensando en ti, porque tu marcaste mi vida, porque eres y siempre serás mi gran amor, el amor que nunca se olvida. 

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